La inflación de los trabajadores fue del 2,8% en mayo, acumulando un 12,9% en los primeros cinco meses del año y un 27,1% en el último año. El 71% de los rubros medidos registró subas mayores al 1,5% en mayo, cifra que no se registraba desde enero de 2016. Esto muestra los efectos de la devaluación: la gran mayoría de los artículos se encareció significativamente en mayo. Por su parte, la aceleración inflacionaria ha deteriorado el poder adquisitivo de los trabajadores formales, que cayó 8,4% respecto a noviembre de 2015 y casi 6% desde septiembre pasado. Por último, la inflación de los asalariados del decil 1 (10% de menores ingresos) sigue siendo marcadamente más alta que la del resto: 30% en el último año, contra 25,6% en la del decil 10 (10% de mayores ingresos). La razón de ello es el impacto asimétrico de la suba de servicios públicos, que afecta relativamente más a los trabajadores de menores ingresos.

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