Los primeros impactos de la crisis económica se reflejan tanto en una pérdida de puestos de trabajo como en un incremento de la precarización laboral.
En sólo cuatro meses se destruyeron 97 mil empleos registrados, de los cuales casi 34 mil puestos de trabajo son del sector formal privado, de mayor calidad y salario. A su vez, el desempleo alcanzó 9,6% y se incrementó 0,9 p.p. en sólo un año.
Además, la crisis se refleja en el empeoramiento de las condiciones laborales: la informalidad alcanza 34,3% y continúa cayendo la tasa de asalarización, reforzando la tendencia hacia la precarización laboral. De esta forma, crece la presión en el mercado de trabajo producto del aumento de los trabajadores se encuentran descontentos con su situación laboral y pretenden modificarla.

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